
Katya Noades también abordó un tema que muchas personas viven a diario: esos momentos en los que la ansiedad, el cansancio o el exceso de pensamientos no se van, por más que se intente. Lejos de presentar esto como algo negativo, lo explicó como una parte normal de la experiencia humana. Desde su perspectiva, no se trata de eliminar por completo esas sensaciones, sino de aprender a acompañarlas de una manera más amable.
Comentó que incluso en esos días, realizar este ejercicio sencillo marca una diferencia clara. El cuerpo comienza a responder con menos tensión, la respiración se vuelve más tranquila y la mente logra mantenerse un poco más enfocada en el presente. Ese ajuste, aunque parezca mínimo, ayuda a que el sistema nervioso no se desborde y permite atravesar el día con mayor estabilidad.
Katya hizo énfasis en que su enfoque no busca soluciones complicadas. Su intención es ofrecer herramientas que puedan integrarse a la rutina diaria, especialmente para quienes viven con agendas llenas y poco tiempo para detenerse. A través de hábitos simples y repetidos, propone un camino más consciente para relacionarse con el estrés y el bienestar emocional, partiendo siempre del respeto al propio cuerpo y a los procesos personales.
Explicó que muchas personas viven en un estado constante de alerta sin darse cuenta, acumulando tensión desde que despiertan hasta que termina el día. Por eso, el ejercicio que propone no busca “controlar” los pensamientos, sino enviarle al cuerpo una señal clara de calma desde el inicio y el cierre de la jornada.
Uno de los puntos que más destacó es que este tipo de prácticas no requieren condiciones especiales ni grandes espacios de tiempo. Se pueden hacer incluso en los momentos más simples del día, como antes de levantarse de la cama o justo al acostarse. Para Katya, ahí está la clave: que el bienestar no se sienta como una tarea más, sino como algo que se integra de manera natural a la rutina.
